Hablamos sobre la vida y la muerte con el Dr. Torralba
23/04/2018
Dijo, el Dr. Torralba, que no se puede hablar de la muerte sin hablar de la vida. Por qué es precisamente cuándo uno toma conciencia de que su vida es finita que empieza a vivir plenamente.
[av_gallery ids=’2282,2283,2284′ style=’thumbnails’ preview_size=’portfolio’ crop_big_preview_thumbnail=’avia-gallery-big-crop-thumb’ thumb_size=’portfolio’ columns=’5′ imagelink=’lightbox’ lazyload=’avia_lazyload’ admin_preview_bg=”]
En cuánto nos enfrentamos a la muerte, cuándo la tenemos cerca a raíz de una enfermedad terminal, las personas tendemos a reaccionar o pasar por distintas fases. Uno puede pasar sólo por una de ellas o varias a lo largo de sus últimos días, semanas o meses de vida:
1. Negación: sería la fase en la que el enfermo niega estarlo. No estoy enfermo por qué no puedo o no quiero estarlo.
2. Desesperación: estoy enfermo y no hay nada que hacer.
3. Esperanza: a ver si encuentro un médico o una terapia milagrosa que me cure.
4. Resignación: a veces podría parecer que el enfermo resignado acepta su estado, pero éste contiene una leve rabia o enfado hacia la situación que le toca vivir.
5. Aceptación: la persona enferma acepta su enfermedad, acepta que se acerca el final de su vida y se decide a vivirlo con la máxima plenitud posible.
Durante el turno de preguntas, han sido muchas las personas que han expresado sus dudas e inquietudes. Destacaríamos la que ha suscitado la sugerencia de hacer un testamento de voluntades anticipadas. Es un documento poco común pero permite a la persona, en salud y con la mente clara, decidir cómo quiere que sean sus últimos días de vida. En este documento se recogen toda una serie de voluntades que permiten a los familiares a los profesionales de la salud, una vez llegue el momento, tomar decisiones teniendo en cuenta la voluntad del paciente.
Y ya para terminar os recomendamos un ejercicio que el Dr. Torralba hace con sus alumnos de las distintas facultades en las que imparte clases. Toma una hoja en blanco y un bolígrafo. Busca un sitio tranquilo en el que puedas pensar y escribir. Imagínate que hoy es el último día de tu vida. Imagínate que ya no te volverás a despertar, que para tí ya no hay un mañana. ¿Qué harías? Escríbelo en el papel. Esto te ayudará a saber qué es para tí lo más importante y a llevar una vida con más sentido.
Compartir
